domingo, 22 de noviembre de 2015

10 de Abril de 2015

El primer día dolía mucho, tanto que sentía que mi alma se había desaparecido, me ardía el corazón y mis ojos se ahogaban en un oceano de lagrimas.
Recuerdo que temblaba y cada vez que te imaginaba lejos de mi, cada vez que pensaba en que nunca te volvería a ver, que no sentiría tus caricias de nuevo, que no tendría el sabor de tus labios dulces y carnosos y que no habría más una oportunidad de perderme en tu sonrisa y en tu mirada, cada vez que recordaba cada perfecto detalle sobre ti; ese dolor se convertía en el peor de los suplicios.
Y no solo eran lágrimas derramadas, sino también, un corazón destrozado, aplastado, arrancado y lastimado, un corazón que sangraba porque se había llenado de tu imagen, de tu reflejo, se había llenado de un hombre que lo quería con pasión, de un hombre que deseaba cuidarlo, que lo valoraba y lo atesoraba, un hombre que se cautivaba con su latir intenso pero este hombre era solo eso, un reflejo alejado de la realidad.
Mi corazón se llenó de falsedad, lo que llevaba por dentro era una ilusión de sentimientos que jamás llegarían a nacer y dudosamente, alguna vez lo hicieron; o al menos, no en ese hombre que creí que eras.
No digo que seas un mal hombre y mucho menos que aparentaste ser algo diferente, simplemente pensé que al entregarme a ti completamente y que tu aceptarás el hecho de convertirme en exclusivamente tuya y de nadie más, significaba que tu también te entregarías a mi y no fue así.
El hecho de no poder tenerte solo para mi, el no poder ser la dueña de tus ojos, de tus manos, de tus palabras y de tus sentimientos; me lastimaba demasiado; porque te deseaba con intensidad y muchas ganas, pero al respecto no pude hacer nada más que dibujar en mi mente todos tus recuerdos y llorar, llorar tanto que se secara mi alma hasta dejar de sentirte.
Pasaban los días, yo te extrañaba más y aumentaba mi necesidad de ti y con ella crecía también el dolor, me sentía vacia e insatisfecha.  Alegre por fuera pero muerta por dentro, te deseaba, eras el agua mientras me encontraba perdida en el desierto y anhelaba beber de ti con tanta pasión hasta saciarme y así bañarme en tu frescura.
Creeme cuando te digo que traté de dejarte a un lado y de distraerme para no pensar en ti, pero cada detalle, cada pequeña cosa me hacía recordarte y extrañarte, volver a sentirte era mi más grande sueño, porque hasta en la noche invadías mi cabeza y en una de esas noches fue cuando decidí acabar con una vida, así fue como apuñale a mi agotada dignidad y murió. 6 puñaladas le clavé y la última, fue tan profunda que mi escasa dignidad se rompió por completo, y allí ya no hubo nada más que apuñalarle, ni a mi dignidad, ni a mi corazón que ya acostumbrado al dolor, decidió eliminar toda esperanza que lo mantuviera suspirando por ti.
Y yo, al igual que mi corazón, dejé de sufrir y dejé de esperarte, pero admito que no dejo de extrañarte y de pensarte, lo nuestro fue corto pero tus caricias marcaron mi piel y mi memoria para siempre, te llevo grabado como un tatuaje y espero que sea temporal.
Con el tiempo se que se borrará, pero mientras tanto déjame amarte en silencio y en secreto, que el día en que una persone me cautive y me impresione tanto como tu o mejor, prometo que ese día dejaré de pensarte, ese día te olvidaré y dejaré morir todos nuestros recuerdos.

El amor...


No les ha pasado alguna vez que conocen a una persona, y desde el momento en que empiezan a saber sobre su vida, sus gustos y su manera de pensar se dan cuenta que es tan parecido a ustedes que podría haber sido alguien sacado de su propio interior, tal vez su alma gemela; por su gran conexión y lo bien que se llevan, tanto que ni siquiera palabras se necesitan, tanto que una sola mirada puede decirlo todo.

Pues yo a mi si me pasó, pero no es tan lindo como se pinta. Para mi es algo maravilloso pero muy amargo, sobre todo cuando te dan cuenta de que esa magia no la siente esa otra persona.

Voy a publicar un par de poemas dedicados a mi musa, el sufrimiento que me dejó mi NO alma gemela.